sábado, 18 de mayo de 2013

De Esta Agua No Beberé

Tengo que confesar que durante mucho tiempo fui una detractora de la famosa Thermomix.
Me habían contado de su existencia y de las maravillas que hacía, pero siempre estuve convencida que la máquina no haría milagros y que quien no tuviera conocimientos culinarios o al menos buenas recetas, no tendría buenos resultados.
Sería una máquina más o un "juguete" del cual jactarse y que finalmente terminaría guardada al fondo de un mueble para quedar en el olvido.
Mis alumnas de clases de cocina me preguntaban mi opinión para saber si valía la pena comprarla, pero la verdad no podía ayudarlas ya que aparte de haber visto unos videos en You Tube, lo único que había oído era que hacía un estupendo pisco sour, un risotto y una mousse de chocolate.  Cada persona que la había visto funcionar repetía lo mismo como si fueran las únicas tres cosas necesarias de hacer en una casa.
Quizás, pensé, será fantástica para quienes no sepan cocinar y les aburra tanto el tema que opten por meter 3 o 4 ingredientes en una máquina para obtener un plato de comida sin importar mucho ni su sabor ni su presentación. Esto definitivamente "no es para mi".

Aún así el tema me tenía inquieta y seguí averiguando. 
De a poco me fui enterando que algunas de mis amigas y conocidas a quienes yo tenía en alta estima en cuanto a artes culinarias se refiere,  habían adquirido la Thermomix y estaban FASCINADAS!!!
En sus casas al igual que en la mía, la comida es importante.  Siempre debe estar todo rico y dejar contentos a quienes prueben nuestras preparaciones.   Para lograr el objetivo  muchas veces nos perdemos parte de las entretenidas conversaciones  afinando en la cocina los últimos detalles o terminando la rica salsa que sin nuestra supervisión terminará cortándose.  
Ellas me explicaron todas las bondades de "la maquinita" y.......   ME CONVENCIERON!!
Estoy feliz y les aconsejo no decir jamás como yo lo hice, "de esta agua no beberé....."

En este blog pretendo ir contándoles mi experiencia con la Thermomix y entregando mis recetas de siempre adaptadas para prepararlas en ella.


sábado, 5 de mayo de 2012

El Brócoli

Aunque el sol insiste en acompañarnos, es tiempo de prepararnos para la llegada del frío. Ya se acaban los deliciosos tomates, la fruta jugosa del verano y las ganas de comer una fresca ensalada de lechuga dan paso a la idea de una sopa bien caliente.
Aparecen los brócolis, los puerros, el apio, gran variedad de manzanas, peras, kiwis, y aun esperamos las jugosas naranjas y mandarinas para comerlas en su mejor momento. 


El Brócoli nos acompañará por bastante tiempo y no siempre es fácil dejar contenta a toda una familia con unos brócolis cocidos o a la mantequilla.  Seguro que más de alguno mirará con desconfianza el plato y terminará por apartar el brócoli junto a todos los beneficios que se han descubierto en él. 


Gran aporte de vitamina A, C y D, ácido fólico y betacaroteno. Además contiene potasio y fierro.
El ideal es cocinarlo siempre al dente para que no pierda sus propiedades.


Aquí una receta que hasta los más mañosos la comerán encantados.


TIMBALES DE BRÓCOLI
 (para 6 personas)

3 tazas de caldo de pollo

3 cucharadas de mantequilla
700 gramos de brócoli
4 huevos
9 cucharadas de crema
6 cucharadas de queso parmesano.

Cortar el brócoli en trozos pequeños. Cocinar en la mantequilla con el caldo hasta que esté al dente. Estilar. Moler y hacer un puré. Agregar los huevos, la crema y el queso. Sazonar con sal, pimienta y nuez moscada. Verter en moldes enmantequillados y tapar con alusa foil. Hornear a bañomaría por aproximadamente 20 minutos. Sacar del horno, desmoldar y servir. 

Para acompañar carnes, pollos y pescados.

domingo, 13 de noviembre de 2011

El Merengue

El Merengue, como muchas de las creaciones de la repostería, tiene una interesante historia. Esta se da cuando Napoleón visitó el pueblo de Meringen en Suiza. Un chef local creó unas galletas hechas con azúcar,canela, nueces y yema de huevo, y para no perder las claras las batió con azúcar y luego hizo pequeños montoncitos sobre una lata y los horneó lentamente hasta que quedaron secos y crujientes. Los puso en fuentes con crema dulce y los sirvió. Se comentó que a Napoleón le había gustado mucho más esta creación que la primera, y ahí les dieron el nombre del pueblo.

Existen distintos tipos de merengue dependiendo del uso que se le va a dar. Pero yo he optado por quedarme con una receta fácil, rápida y además infalible.
1 taza de claras
2 tazas de azúcar
Se junta todo en un bol y se pone a baño maria, revolviendo, hasta que se disuelva bien el azúcar. El bol no debe topar el agua para evitar que las claras se cuezan.
Se retira el bol del baño maria y se bate muy bien hasta que esté bien firme y brillante. El ideal es hacerlo en una batidora tipo Kitchen Aid o similar, ya que se ahorra mucho tiempo.
Hornear a 100ºC durante 1 hora.  Dejar que se enfríe adentro del horno.
Si tu horno no te permite esta temperatura tan baja, ponlo al mínimo y deja la puerta del horno apenas entreabierta con la ayuda de una cuchara de palo.
Así podrás hacer merenguitos, merengones, hojas de merengue, etc. Y tendrás la base para un exquisito postre con frutas, crema, helados, manjar, etc.
Suerte!!!

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Susto al Pulpo

Siempre me ha dado cierta curiosidad el pulpo. Cuando era chica el solo pensar en este bicho lleno de tentáculos y ojos saltones me hacia tiritar, ni en broma lo habría probado, a menos que me hubiesen engañado haciéndole pasar por otra cosa. Si así fue, nunca lo supe.
Con el tiempo y ya habiendo incursionado en la cocina, lo probé y me encanto.  Pero eso aún estaba lejos de animarme a comprarlo y cocinarlo!!!  Me seguía dando nervios esa textura gelatinosa y su aspecto, por lo que prefería comerlo en restaurantes o comprarlo ya preparado.
Cuando estuve en Lima comí pulpo en todas sus formas: en ceviche, al olivar, a la parrilla, con arroz, apanado, etc... Y siempre delicioso!!! Aun así, no me animé a aventurarme.  Hasta que un buen día una amiga me pide un ceviche.  "Hazlo a tu gusto" , me dijo, "pero que tenga ¡pulpo!" No me pude negar, nunca me niego a los desafíos culinarios. ¡¡Había llegado el día!!! 
Primer paso, COMPRE EL PULPO.  Después de mirarlo y mirarlo, vinieron  las dudas. ¿Como hacerlo y que no falle? No podía quedar duro, ni chicloso, ni desabrido.....  Vamos investigando en los múltiples libros de cocina que tengo en mi biblioteca.  Despues de mucho buscar, ¡¡Todas las recetas eran distintas!! ¿Cual elegir? , le pregunto a una amiga.
"Tengo un amigo español experto, llamemos", me dice
Y eso hicimos.  Llamamos a Ramón, quien amablemente nos dio su secreto.
"¿Cómo? Es muy fácil, dijo. ¡Solo tenéis que asustar al pulpo 3 veces!
En una olla con agua hirviendo, sumergís el pulpo y lo sacáis inmediatamente, solo para que se asuste. Esperáis que hierva nuevamente el agua y lo volvéis a asustar, y repetís otra vez la operación asustando al pulpo por tercera vez.  Luego lo dejáis cocinar durante 40 minutos y ¡ya!"
Fue una aventura. Cómo nos reímos y nos sorprendimos cada vez que asustamos a nuestro pulpo, viendo como se  iban encrespando sus tentáculos e iba tomando un color diferente! Gozamos, y el resultado fue excelente. Mi amiga quedó fascinada con el ceviche y yo feliz de terminar con el susto al pulpo y poder asustarlo a él.

(Esperar que se enfrié antes de cortarlo)

¡GRACIAS RAMON!

sábado, 16 de julio de 2011

En Busca de un Kuchen

En un día lluvioso como hoy, junto a la chimenea, me vino a la memoria mi último viaje al sur de Chile. Fue hace unas semanas, a Puerto Varas. El tiempo estaba maravilloso. Alojamos en el Hotel Cumbres Patagónicas. Muy bien ubicado y agradable, las piezas bien puestas y la atención estupenda.
Siempre que voy a un lugar trato de rescatar lo que me parece más propio de él. Y estar ahí me hizo pensar en la repostería alemana. Inmediatamente imaginé un kuchen de frambuesas o de nuez. Apenas se presentó la oportunidad fuimos a un Café, el Café Danés. Pedí el anhelado kuchen de frambuesa cuya imagen tenía no solo en mi mente sino también en mi paladar. Apenas llegó a la mesa me di cuenta que no cuadraba para nada lo que veía con lo que yo imaginaba. La masa distaba mucho de ser delgada y con esa consistencia que se desmiga sola y deliciosa. Era un simple bizcochuelo, o más bien queque, cubierto de frambuesas y crema. Qué frustración! Mi amiga pidió un kuchen de nuez, que al menos el relleno salvaba; era bien bueno.
Comentamos con lugareños nuestra experiencia, y nos dijeron que así eran los kuchen en Puerto Varas. Si queríamos lo que buscábamos, nos dijeron, tendríamos que ir a Frutillar. Y.... para allá partimos al día siguiente, a tomar té con nuestros maridos. Siendo pleno invierno, había pocos lugares abiertos y no íbamos con datos, sólo nuestro olfato. Vimos dos lugares que se veían simpáticos, pero nada especial. Yo me tenté con una casa "bien alemana" en la Costanera, con un letrero anunciando "Onces Alemanas". Después de saludar a un perro labrador atravesado en el felpudo de la entrada, entramos acompañados del ruido de una campanilla que anunciaba nuestra llegada. No había nadie. Unas mesas de madera con pulcros individuales celeste con blanco, repisas con frascos de galletas artesanales y unas bandejas con masa de hoja a la espera de ser transformadas en torta. ME TINCO!! Apareció una mujer a recibirnos y convencí a nuestros amigos que nos quedáramos. No había kuchen, pero comí el mejor strudel de manzana que he comido en mi vida. Probé la deliciosa torta de milhojas con crema, manjar y frambuesas que pidió mi marido, y las decoradas y exquisitas galletas que pidieron nuestros amigos. Eso junto a un café con leche bien caliente para ese día de lluvia fue sencillamente lo máximo.
Antes de irnos nos mostraron las piezas. ¡impecables y preciosas! El lugar se llama Bauernhaus, y no me pude ir sin antes adquirir un ejemplar de "150 Años de la Repostería Alemana en Chile", que tiene unas recetas buenísimas que estoy empezando a probar, con el único terror de convertir a mi familia en una bandeja de bollos.

miércoles, 29 de junio de 2011

CLARAS DE HUEVO

Hace unos días abrí el refrigerador y me encontré con una cantidad de claras de huevo que no podía creer. Me carga botar la comida así que decidí utilizarlas. El problema es que llegado el momento, aparte de hacer rollo de merengue o merenguitos en todas sus formas, no se me vinieron a la mente muchas cosas mas. Poco a poco, me fui acordando de las cocadas, el flan de claras y los bavarois a la antigua hecho de la fruta que estuviera a la mano. El infaltable bizcochuelo, que también se puede hacer solo de claras, para hacer desde tortas, postre tres leches, hasta los trifles presentados en esos copones transparentes que hacen lucir un postre maravilloso. De repente recordé el turrón de vino que hacían en la casa de mi mamá. Me encantaba! Un día de estos se los voy a hacer a mis niños, aunque me temo que lo voy a gozar yo más que ellos. Es la nostalgia... Investigando un poco más descubrí recetas de queques y galletas hechas con claras de huevo, tortillas, panqueques y hasta descubrí máscaras para humectar y rejuvenecer la piel. También encontré la dieta de la clara de huevo, que al parecer hace bajar hasta 3 kilos semanales! No hay que olvidar el alto contenido de proteínas y vitaminas que tiene la clara! Así que nunca las botes. Si no tienes tiempo para usarlas inmediatamente, se pueden congelar. No les pasa nada! Aquí va una receta para que aproveches las claras que tienes hoy en el refrigerador. BAVAROIS DE LUCUMA 300 grs. Puré de lucuma 1 taza de leche evaporada 4 claras 1/2 taza de azúcar 1 taza de crema fresca 2 cucharadas gelatina sin sabor 1/4 taza de agua 1 cdta. Extracto de vainilla Juntar el puré de Lucuma con la leche evaporada. Reservar Batir las claras a punto de nieve y agregar el azúcar de a poco batiendo. Reservar. Batir la crema fresca hasta que esté bien firme. Hidratar la gelatina en el agua fría y poner a baño Maria para disolver. Agregar la gelatina disuelta fría a la lucuma. Incorporar las claras batidas, luego la crema y finalmente la vainilla. Poner en un molde previamente mojado. Refrigerar hasta que esté firme. Desmoldar y servir con Salsa Inglesa.

viernes, 24 de junio de 2011

La Sopa

En estos días fríos nada mejor que una sopa. Reconozco que la sopa nunca fue uno de mis favoritos, quizas porque lo asociaba a comida de guagua o de enfermo, o porque nunca probé de chica sopas realmente buenas. Con el tiempo fui descubriendo todo lo que se escondía detrás de ellas. No solo es una fuente nutritiva que puede suplir una comida completa, sino que en ella podemos integrar distintas verduras que muchas veces por si solas no son de nuestro agrado, pero combinadas dan un resultado excelente. Además es una buena forma de dar a nuestra familia una alimentación sana y con ingredientes variados. No deja de ser importante recalcar que también es barato y fácil de preparar. Lo más importante en una sopa es la base con que se va a preparar. Puede ser un caldo de verduras, de pollo, de carne, o de pescado. El que más uso yo es el de pollo, porque siempre tengo. Cada vez que se cuece un pollo para hacer tallarines, panqueques, sandwiches, etc., guardo el caldo en el freezer a la espera de transformarse en una reconfortante sopa. Lo mismo se puede hacer con el pescado. Cada vez que compro congrio u otro pescado, pido la cabeza para hacer un caldo o fumé de pescado. El de verduras es muy simple, ya que basta con usar todos los restos de verduras que estén en el refrigerador para obtener un buen caldo. El más lento de hacer es el de carne. Para este hay que comprar huesos bien carnudos y ponerlos al horno durante 1 hora o más para que se doren bien. Luego vaciarlos a una olla y agregar todas las verduras que estén a la mano; cebolla, zanahoria, puerro, pimentón, apio, cebollin, una hoja de laurel, granos de pimienta y unas ramitas de tomillo y se deja hervir por varias horas. Con 2 a 3 horas ya se puede utilizar para una sopa. Para usarlo como base de salsas u otros, se hierve durante 8 horas. Queda bien concentrado y con solo un poco se puede hacer una salsa exquisita para cubrir una carne.